sábado, 18 de noviembre de 2023

LITIGIO ENTRE JOSE GABRIEL TÚPAC AMARU Y LOS BETANCUR

 

LITIGIO ENTRE JOSÉ GABRIEL TÚPAC AMARU Y LOS BETANCUR (1777-1780): LA GUERRA DE LOS AMARUS*

                                                                                                POR: JOSÉ A. GAMARRA AMARO**


     Este es un conflicto judicial entre dos partes que se disputaban ser la descendencia legítima del soberano Felipe Túpac Amaru del siglo XVI. El litigio se inició en 1776 y se formalizó en 1777 ante las instancias superiores del gobierno virreinal del Perú, teniendo un desenlacé incierto puesto que nunca se emitió un veredicto.

 A.-ANTECEDENTES:

     José Antonio del Busto señala que los Betancur “habían preparado su artimaña con años de anticipación”, de tal modo que su engaño fuera perfecto. La profesora Rocío Quispe-Agnoli señaló en el 2021 que “Manuela Túpac Amaru, era una impostora, eso se sabe hoy en día”.

 En 1683 una mestiza llamada Manuela Túpac Amaru Arce presentó una probanza de nobleza ante las principales autoridades virreinales del Perú exigiendo que se le reconociera como "india noble" por ser supuestamente descendiente del soberano Felipe Túpac Amaru.

   Según Del Busto fue gracias a una documentación falsificada y a las amistades de su esposo Bernardo de Betancur Hurtado de Arbieto con altos funcionarios virreinales, que Doña Manuela logra obtener privilegios nobiliarios en la década de 1690. Pero Manuela aspiraba a más, delegándole sus pretensiones nobiliarias en 1703 a su hijo Diego Felipe Betancur Túpac Amaru.

 B.-ORÍGENES DE LA DISPUTA

     En agosto de 1776 un tal Don Diego Felipe Betancur acusó ante las autoridades del Cuzco al cacique Don José Gabriel Túpac Amaru de ser un impostor, exigiendo que se le retiren todos los cargos y privilegios que tenía, además de pedir que presente su partida de bautizo y el de sus antepasados como defensa. Betancur añadió ser el legítimo heredero de los Cacicazgos de Surimana, Pampamarca y Tungasuca, ya que supuestamente su madre Manuela era hija de un tal Lucas Túpac Amaru, que era “Cacique de Tungasuca”, y que estaba casado con Gabriela de Arce.

    J. Rowe y Del Busto señalan que meses antes del tal suceso un español llamado Vicente José García Rodríguez (esposo de María Gertrudis de Avendaño Betancur) había ido a Surimana y Pampamarca, y con engaños había extraído de las parroquias varias partidas de nacimiento, bautizo y casamiento de los Túpac Amaru.

      Y se sabe que esto fue verdad porque así lo declara el Dr. López de Sosa y más aún, García Rodríguez volverá a hacer lo mismo con los Incas Electores del Cuzco, quienes lo denuncian en 1785 ante su corregidor:


“Y respondieron algunos de los indios concurrentes que Don Vicente José García les estrajo sus papeles fingiendo ser apoderado de ellos y figurando ser su mujer descendiente de Tupa Amaro y prometiendoles ser su defensor”. (Matias Baulen, 1785)

 C.-CONFLICTO:

     El litigio de manera formal comprende los años 1777-1780, donde el cacique Don José Gabriel Túpac Amaru enfrenta en la Real Audiencia de Lima a Don Diego Felipe Betancur Túpac Amaru, quien estaba representado por su nieta María Gertrudis de Avendaño Betancur y su esposo Don Vicente José García Rodríguez. Los Betancur-Túpac Amaru afirmaban descender del último Rey Inca de Vilcabamba por la línea de un tal Juan Túpac Amaru, mientras que José Gabriel Túpac Amaru por la línea de Juana Pilcohuaco. Aparte de ello, y según su memorial, Diego Felipe Betancur había logrado ser admitido en el Consejo de los 24 Electores Incas como representante de la Panaca de Huayna Cápac, por lo tanto, afirma que los Incas del Cuzco le daban su respaldo, lo que era falso.


“Don José Vicente García, no solo actuó por la vía legal sino que sus relaciones sociales y su sagacidad le permitió falsificar aún los decretos otorgados por el superior gobierno”. (ARC, 2004)

 

“De esta forma introdujo el nombre de Don Diego y lo hizo aparecer como uno de los Electores del Cabildo de los 24”. (D. Amado Gonzales, 2017)

      Son muchos autores los que postulan que los documentos presentados por los Betancur Túpac Amaru eran falsificaciones de principios del siglo XVIII. Por ello, debido a las inconsistencias el cacique Don José Gabriel Túpac Amaru manifestó ante la Real Audiencia lo siguiente:


“Conque, si Don Juan Tito fuese hijo de Don Felipe Túpac Amaro, tendría éste desde el año cuarenta y cuatro esos nietos naturales legitimados, como hijos de Don Juan Tito Túpac Amaro habidos en varias mujeres. ¡Rara monstruosidad! El año de mil quinientos cuarenta y cuatro, aún no había nacido Don Felipe Túpac Amaro, que se supone abuelo de esos nietos legitimados; de suerte que en todo es admirable la línea de Don Diego Betancur; porque Don Felipe Túpac Amaro tuvo nietos aun antes de nacer, y Don Diego tiene un tercer abuelo, cual es Don Juan Tito Túpac Amaro que hasta ahora no ha nacido. […] Notará Vuestra Alteza que la Real Cédula habla con Don Juan Tito Túpac Amaro, hijo de Don Felipe Túpac Amaro; tres veces lo nombra, pero a la cuarta prosigue en estos términos: “que vos guarden y hagan guardar y cumplir a vos Don Alonso Tito Atauchi, Inga, y a los dichos vuestros hijos e hijas, etcétera”. Si la Real Cédula se dirige a Don Juan Tito Túpac Amaro y a sus hijos, si con él habla y repite su nombre tres veces ¿por qué a la cuarta ya se termina a Don Alonso Tito Atauchi y manda que a éste se le guarden todos los privilegios en dicha Real Cédula contenidos? Este es un renuncio conocido, y es un habérseles ido la mano al tiempo de copiar la verdadera Real Cédula de dicho Don Alonso Tito Atauchi, porque Dios permite accidentes, para que no prevalezca la falsedad; luego este testimonio de dicha Real Cédula es falso, falsa su encapitación, falsa la existencia y falso todo lo que, en virtud de ella, han obrado Doña Manuela, Don Diego Bentancur y Don José Vicente su apoderado y protector; porque hacer la falsedad o usar de ella importa lo mismo, para lo que es la punición de este atroz, gravísimo delito…”. (José G. Túpac Amaru, 1777)

 D.- RESULTADO:

     El litigio no tuvo ganadores y ambas familias perdieron mucho, tanto su tiempo y honor, como grandes sumas de dinero en apoderados, abogados, escribanos, secretarios, asesores, etc. El mismo cacique Don José Gabriel Túpac Amaru contrajo una deuda de aproximadamente 8 000 pesos en Lima que no pudo pagar hacia 1778.

      Actualmente se especula mucho sobre cual pudo haber sido el resultado, pero a ciencia cierta la Real Audiencia de Lima nunca emitió un veredicto en favor de ninguno de los litigantes, muy aparte de que los documentos del proceso fueron destruidos en su casi totalidad tras la Gran Rebelión de 1780 como señala P. Cahill y los pocos ejemplares que quedan son copias enviadas por Areche a otras instancias. La mayor parte de lo que sabemos del juicio es por el “Libro de genealogía de Don Diego Felipe Betancur Tupa Amaru” que estaba en el Archivo Histórico de la UNSAAC (Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cuzco), dónde él y sus descendientes cuentan su versión de los hechos.

 E.- CONSECUENCIAS:

     En el caso de los Betancur se sabe que siguieron intentando obtener el reconocimiento del gobierno virreinal y de los Incas del Cuzco. No lo consiguieron en la realidad, pero si dentro de la historia documental que ellos crearon para la posteridad.

     En cuanto a José Gabriel Túpac Amaru, se sabe que hacia 1779 se encontraba sumido en el disgusto absoluto con respecto a la justicia virreinal y el mal actuar de las autoridades españolas, así mismo había sufrido un duro golpe a su economía personal, pues para pagar sus deudas tuvo que aceptar el préstamo de Arriaga. Según Garrett y Cahill es en este periodo de crisis cuando se consolida la identidad de José Gabriel Túpac Amaru. En consecuencia 1780 será el año cuando confluyan los sentimientos del malestar general de la población con las del propio cacique Túpac Amaru, razón por lo que este asume una actitud mesiánica con la finalidad de erradicar el “mal gobierno" y el "gravoso y perjudicial actuar de los ministros españoles" en el virreinato.

 F.- ¿QUE SABEMOS HOY DE ESTA BATALLA JUDICIAL?

     Lo único que se sabe es que el rey Don Carlos III le hizo una llamada de atención a la Real Audiencia de Lima en 1772 y le señaló en 1773 a su consejero Gálvez que "Incas, fingidos son ya muchos, con tan crecidas y perjuiciosas pretensiones que ya no temen disimular conmigo". Porque los Borbónes al parecer habían dado instrucciones a sus Audiencias para ya no recibir más en los tribunales los reclamos de los supuestos descendientes de los soberanos indígenas, por ser muy costosas para la Real Hacienda y por haber "pasado ya mucho tiempo" desde que reinó Carlos I.


"Que en el expediente del expresado Josef García se ve también que habiendo seguido litigio con el rebelde Josef Gabriel Tupa Amaro, sobre cual de los dos era el legítimo descendiente de los [Reyes Incas del Perú] en la Audiencia de Lima, desaprobó Su Majestad que hubiese admitido semejante instancia, por ser susceptibles de gravísimos inconvenientes estas disputas, y pretensiones de entronques con los "Incas supuestos y fingidos", contra todo lo que consta de la historia acerca de la extinción de la familia referida, y por consiguiente dando lugar a mil supercherías y suplantaciones [...] En la Ciudad de Mexico a 28 dias de noviembre de 1796". (Francisco J. de Borbón, 1796)

      La rebelión de Tûpac Amaru fue perjudicial en el corto plazo para los habitantes españoles del Perú, pero para los Borbones fue la excusa perfecta para ir deshaciéndose de los indios nobles incómodos y de la mayoría de los cacicazgos, acrecentando aún más su poder y control sobre los virreinatos.

 

REFERENCIAS

 DIEGO FELIPE BETANCOURT, Archivo Regional del Cusco – Colección 2004, ARC (2004).

 ÁNGEL VEGA ENRÍQUEZ: Un gestor de la historia cuzqueña, Dr. Donado Amado Gonzales (2004).

 ÉLITES INDÍGENAS EN LOS ANDES, P. Cahill (2003).

 NOBLEZA, IDENTIDAD Y REBELIÓN: Los incas nobles del Cuzco frente a Túpac Amaru (1778-1782), P. Cahill (2003).

 JOSÉ ANTONIO DEL BUSTO: José Gabriel Túpac Amaru antes de su rebelión. (1981):

 SHADOWS OF EMPIRE: The Indian Nobility of Cusco, 1750-1825, David T. Garrett (2005).

 CURACAS SIN SUCESIONES: Del cacique al alcalde de indios, Scarlett O'Phelan (1997).

 Catálogo de la Colección Mata Linares, AH España (1870).


* Transcripción cogidas del Centro Cultural Movimiento Imperial.

* wattpadd.com/user/Movimientoimperial

* movimientoimperialf.imperial33@gmail.com

**Hecha Corrección de Estilo sobre la transcripción.

domingo, 8 de octubre de 2023

NOMBRE Y APELLIDO LEGÍTIMO DE TÚPAC AMARU

 NOMBRE Y APELLIDO LEGÍTIMO DE TÚPAC AMARU*

                                                                              POR: JOSÉ A. GAMARRA AMARO**




     Existe mucha confusión con respecto al verdadero nombre del sublevado Túpac Amaru, y esto se debe a que el personaje ha sido a lo largo de la historia objeto de los vaivenes, manipuleos y toqueteos políticos, ideológicos hasta  historiográficos de los siglos XVIII, XIX y XX. 

     Pero gracias a fuentes primarias que existe sobre él, podemos dilucidar estas cuestiones que ya han sido materia de estudio de especialistas como la profesora María del Carmen Martín Rubio, Ella Dunbar Temple, Donato Amado, José Antonio del Busto, Franklin Pease, John Rowe, entre muchos otros. 

     Podemos empezar por tres documentos oficiales que se conservan en el Archivo Regional del Cusco, algunos de ellos publicados por el Dr. Germán Zecenarro Madueño. 

1.- El sacerdote Santiago José López menciona en 1741 que en Surimana hay un infante llamado "Joseph, hijo lexitimo de Miguel Tupa Amaro y María Rosa Noguerra". 

2.- En la partida de matrimonio de 1760 el sacerdote Dr. Antonio López de Sosa registra como "Españoles. Joseph Gabriel Thupa Amaro soltero". 

3.- En una auditoría de octubre de 1766 el corregidor don Pedro Muñoz de Arjona registra que se le presentó un "indio llamado Josef Gabriel Tupa Amaro, natural del pueblo de Surimana"

     Por tanto, podemos ver qué sus nombres son primero 'José' —Joseph y Josef en el castellano de la época— y, segundo Gabriel. Según Del Busto el nombre de 'Joseph' lo recibió en honor a San José (19 de marzo) y Gabriel en honor a San Gabriel Arcangel (24 de marzo), por haber sido su fecha de nacimiento cercano a esos días festivos. En cuanto a su apellido, vemos que es 'Túpac Amaru' (Thupa Amaro, Tupa Amaro, etc. en el castellano de la época). Y cabe señalar que desde su bisabuelo Blas y su abuelo Sebastián, todos los hombres de su familia paterna llevan el apellido 'Túpac Amaru', pues también en el ARC se conservan las partidas del siglo XVII de ellos.

“Las partidas también confirman el uso del apellido 'Thupa Amaro' por todos los hombres de la familia para quienes tenemos partidas, es decir, desde la generación de los abuelos de José Gabriel. Ninguno aparece en los libros parroquiales con el apellido Condorcanqui”. (J. Rowe, 1982)

     En los años posteriores a octubre de 1766 el rebelde Túpac Amaru aparece en la mayoría de los registros oficiales —léase gubernamentales— como "Joseph Gabriel Thupa Amaro" hasta 1776-1777, cuando es denunciado por el español Vicente García y el mestizo Diego Felipe Betancur. 

"La idea anacrónica de que el verdadero apellido del Inca rebelde de 1780 fuese 'Condorcanqui' es el producto de un pleito sobre genealogia [...] El pleito puso en litigio el apellido 'Thupa Amaro', y los abogados de la parte de Diego Felipe de Betancur insistieron en llamar a su opositor 'José Gabriel Condorcanqui' como parte de su campaña para negar la legitimidad de su ascendencia real. La idea de atribuir al jefe revolucionario el apellido Condorcanqui resultó muy conveniente para sus enemigos después del estallido de la rebelión". (J. Rowe, 1982)

 ¿De dónde viene esta costumbre de llamarle Condorcanqui Noguera y Túpac Amaru II?

1.- REFORMA EDUCATIVA DE VELASCO ALVARADO (1972):

     Hacia marzo de 1972 el Gobierno Militar comenzó a inmiscuirse en la historiografía escolar, y uno de los personajes que fue moldeado por el régimen para inculcar ciertos ideales nacionalistas y patrones de conducta a los niños y jóvenes sería Túpac Amaru. Desde allí hasta el presente día en la mayoría de los textos escolares Túpac Amaru aparece con el nombre de "José Gabriel Condorcanqui Noguera" o "Túpac Amaru II" el "revolucionario indígena que inició la lucha anticolonial" 

     Pero muchos de estos conceptos y términos historiográficos del régimen no fueron inventados por ellos, sino que ya venían de años atrás, sin embargo, los militares las hicieron oficiales para la educación pública del Perú. 

2.- LA PATRIA NUEVA DE LEGUÍA:

     El presidente que comienza a hacer uso de la figura de Túpac Amaru desde el Estado es Augusto B. Leguía. Con Leguía se comienza a difundir el nombre dinástico de "Túpac Amaru II" entre los peruanos, muy a pesar de que el personaje histórico jamás usó ese nombre. 

     Hacia 1920 Leguía señala que "Túpac Amaru es la luz de redención que alumbró en la oscuridad de la Colonia" y hacia 1927 señala que "Túpac Amaru II es el símbolo de la peruanidad". 

3.- LOS INDIGENISTAS DEL CUZCO Y LIMA:

     Entre los indigenistas hay un uso variado de los nombres de Túpac Amaru, pero predomina el uso del nombre "José Gabriel Condorcanqui", "José Gabriel Kunturkanki, el héroe indígena andino" o el "Túpac Amaru II". Otro grupo de indigenistas usan el nombre de "José Gabriel Condorcanqui Noguera" y un grupo pequeño el de "José Gabriel Túpac Amaru". 

     Con los indigenistas la historia de Túpac Amaru ya no quedará relegada para el estudio de los pequeños círculos académicos tradicionales, sino que se irá difundiendo entre las masas, sobre todo entre los de provincia, pero no sin la influencia del ideario republicano y la del socialismo. 

4.- LA HISTORIOGRAFÍA REPUBLICANA:

     Cuando los historiadores cuzqueños comienzan a recopilar los datos y documentos para reconstruir la historia de Túpac Amaru, acuden primero a la institución más accesible para ellos, es decir la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, que ya en el siglo XIX poseía una serie de documentos sobre Túpac Amaru que habían sido donados por la familia Paredes Obando. En estos documentos Túpac Amaru aparece con el nombre de "José Gabriel Condorcanqui Noguera". 

     Por otro lado, los académicos tienen que diferenciar al soberano Túpac Amaru del siglo XVI y al cacique rebelde del siglo XVIII, por ello para que se puedan distinguir, al Inca lo denominan como "Túpac Amaru I" y al cacique rebelde como "Túpac Amaru II". Es así como esta costumbre de llamarlo "Túpac Amaru II" quedará para la posteridad y se volverá de uso mayoritario en la segunda mitad del siglo XX. 

5.- EL LEGADO DE LOS ENRÍQUEZ Y LOS BETANCUR:

     El intelectual Ángel Vega Enríquez dejó en el siglo XIX a la familia Paredes Obando una importante colección documental de sus antepasados (Betancur), catalogada por el intelectual indigenista Uriel García como una serie de “manuscritos inéditos, legados en varios volúmenes al Patrimonio de la Universidad (UNSAAC) por el malogrado e inolvidable escritor Ángel Vega Enríquez, documento que servirá a los estudiosos de fuentes vivas para las investigaciones históricas originales y de primera mano”.

     Estos documentos eran el “Libro de genealogía de Don Diego Felipe Betancur Tupa Amaru”, colección documental elaborada por el capitán español Vicente García Rodríguez y don Diego Felipe Betancur durante los años en los que estos buscaron legitimar a la familia Betancur como legítimos descendientes incaicos.

     Estos documentos terminaron en el Archivo Histórico de la UNSAAC y en ellos Túpac Amaru aparece como "Josef Gabriel Condorcanqui y Noguera" o simplemente como "Condorcanqui". Estos documentos fueron la fuente principal de estudio de todos los escritores indigenistas del siglo XIX y XX, por ser muy accesibles. Es por ello por lo que muchos bulos inventados por Vicente García y Betancur fueron asimilados por los escritores de años posteriores. 

"Don José Vicente tuvo en sus manos la elección de 1779 y simplemente transcribió el acta de la elección acuñando una serie de terminologías como “Compañero del Elector”; de esta forma introdujo el nombre de Don Diego y lo hizo aparecer como uno de los Electores del Cabildo de los 24”. (D. Amado Gonzales, 2017).

"Josef Gabriel Condorcanqui y Noguera fingido Tupa Amaro, y supuesto cacique de pueblos, que no era ni pudo ser, porque fue un pobre arriero de vil e ignorada extracción [...] Josef Gabriel que como extranjero en la sucesión de los ingas usurpó el apelativo de Tupa Amaro a la leal y fidelísima casa de don Diego Felipe de Betancur Tupa Amaro, Urtado de Arvieto, Fiesto y Cardona Inga, que es uno de los Electores de Alférez Real que obtuvieron título de este Superior Gobierno". (Consejo de Electores; Vicente García, 1779)

¿Tupac Amaru llegó a usar el apellido Condorcanqui?

     Sí lo llego a usar, principalmente desde 1776 hasta 1779, por el tema de las denuncias y el juicio. Cómo se sabe su tatarabuelo Diego Felipe se apellidaba Condorcanqui, pero sus hijos comenzaron a usar el apellido Túpac Amaru. Aquí Del Busto nos explica que en el periodo virreinal los indios nobles actuaban como los nobles peninsulares, quienes, teniendo el apellido paterno y materno, consignaban en la documentación el apellido de mayor alcurnia o el de su título nobiliario. Por ello mismo José Gabriel y sus antepasados empleaban más el apellido Túpac Amaru que el de Condorcanqui, utilizando aquel en muy pocas ocasiones.

     Lo que nos indica Del Busto es que todas las variantes que se han encontrado en los archivos documentales son válidas ya que fueron utilizados por Túpac Amaru durante su vida. Pero el predominante siempre es el de 'José Gabriel Túpac Amaru'. 

      Variaciones de su nombre y apellido encontrados en los documentos virreinales según el grado uso:

PREDOMINANTES

0.- Joseph Gabriel Tupa Amaro 

1.- Joseph Gabriel Thupa Amaro

2.- Josef Gabriel Thopa Amaro

 REGULARES

3.- Joseph Gabriel Thupa Amaro Inga

4.- Josef G. Condorcanqui Inga

5.- Joseph G. Thupa Amaro Condorcanqui

ESCASOS 

6.- Josef Thupa Amaro Inga

7.- Topa Amaro Inga

8.- Josef Gabriel Condorcanqui Noguera

9.- Joseph Gabriel Thupa Amaro Noguera

10.- Josef Topamaro

11.- Topamaro

12.- Gabriel Tupamaro Inga

13.- Josef Gabriel Condorcanqui

14.- Condorcanqui

15.- Gabriel Tûpac Amaru

16.- Thupa Amaro

17.- Tupa Amaro 

 VARIACIONES DE SU NOMBRE DINÁSTICO ENCONTRADO EN LOS DOCUMENTOS VIRREINALES:

0.- José I

1.- Josef Primero 

2.- Joseph Gabriel Primero 

3.- Joseph Gabriel I Tûpa Amaro Inga 

 CONCLUSIÓN

     La mayoría de los documentos virreinales (fuentes primarias) señalan que su nombre es 'José Gabriel Túpac Amaru' y sus variantes en el castellano de la época (Joseph Gabriel Thupa Amaro, Josef Gabriel Tupa Amaro, etc.) 

     Mientras que la difusión del nombre 'José Gabriel Condorcanqui Noguera' fue obra de los Betancur y los indigenistas de la república. Así mismo la difusión del nombre dinástico "Túpac Amaru II" fue obra de Leguía y del gobierno militar de Velasco Alvarado. 

REFERENCIAS

 DIEGO FELIPE BETANCOURT, Archivo Regional del Cusco – Colección 2004, ARC (2004).

ÁNGEL VEGA ENRÍQUEZ: un gestor de la historia cuzqueña, Dr. Donado Amado Gonzales (2004).

COLECCIÓN DOCUMENTAL DEL BICENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN EMANCIPADORA DE TÚPAC AMARU, Luis Durand Flórez (1980).

DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA DE LA SUBLEVACIÓN DE JOSÉ GABRIEL DE TUPAC-AMARU, The Rockefeller Foundation (1936).

ARCHIVO PARROQUIAL DE PAMPAMARCA: Libro de Partidas de difuntos del Pueblo de Surimana, anexo de Pampamarca, en los años 1728-1836.

JOSÉ ANTONIO DEL BUSTO DUTHURBURU: José Gabriel Túpac Amaru antes de su rebelión, (1981).

* Transcripciones cogidas del Centro Cultural Movimiento Imperial.   

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* * Hecha la Corrección de Estilo sobre la transcripción


domingo, 6 de agosto de 2023

6 DE AGOSTO, LA BATALLA DE JUNÍN - LOS HÚSARES DEL PERU

                                                6 DE AGOSTO

LA BATALLA DE JUNÍN LOS HÚSARES DEL PERÚ*

                                                                                                JOSE A. GAMARRA AMARO

                                    Batalla de Junín. Oleo de Martín Tovar y Tovar

CIMBRADA ESPADA

 Es de noche. Hemos encendido fogatas. Hemos querido cantar, pero el aliento se congela en nuestras bocas.

Yacemos acurrucados queriendo con el fuego darles calor a nuestros heridos.

Ha bajado la helada, o ha caído, o ha subido al punto de estar sobre nuestras cabezas. Ni el fuego es capaz de abrigar en este atroz tiritar ateridos.

Es una plancha mortal que oprime el pecho y ni siquiera nos deja respirar.

En Junín es tanto el frío que todos los heridos patriotas de la batalla han muerto esta noche.

Detenerse en Junín es morir. Pero también aquí el frío es agudo, cortante y mortal, más feroz que una templada, luciente y cimbrada espada blandiendo en el aire.

ESTUVO HUYENDO

 No olvidemos que la conquista del Perú fue principalmente por la presencia del caballo que asustó a los indígenas.

Antes que por los rasgos humanos de los conquistadores que llegaron fue por el hecho de que montaran a esos animales de fábula.

Que los consideraban superiores en todo, que en lo otro lo consideraban sus iguales e incluso muy inferiores a lo que ellos eran.

Pero el caballo para ellos les resultaba subyugante, hasta el punto de parecerles paradisíaco. Y fue por el caballo que vencieron.

Por eso, ¿qué es lo que logró Junín? Que el ejército español sienta que podía ser derrotado.

 Los llenó de pavor, tanto que un mes Canterac estuvo huyendo lleno de pánico, hasta llegar a unirse con el Virrey La Cerna en el Cusco.

DE UN SITIO A OTRO 

Y es que fue el arma de la caballería que se liberó España de los moros,  el caballo fue arma decisiva en todas las batallas del ejército español, como fue determinante en la conquista de América.

Por eso, al ser derrotada su caballería Junín significó para España saber que el arma que constituía su moral, su baluarte y su fuerza dejaba de ser inexpugnable.

Y, de igual manera, para los patriotas significó que el símbolo de la conquista, que fue el caballo, la habíamos logrado dominar nosotros de tal modo que en ese mismo plano podíamos ganarles y ser libres definitivamente.

El caballo ya no estaba más en manos del conquistador sino en las nuestras.

Por eso, fue un hecho providencial que en aquella batalla se batieran solo el arma de la caballería de los dos ejércitos y les correspondiera a los Húsares del Perú el símbolo de esta victoria.

TAL VEZ PRESINTIERA 

El general español Canterac un mes se lo pasó huyendo de un sitio a otro con su ejército de 6,000 hombres.

No le importara si pasaba por lugares fértiles, ricos en comida y en caballos. No le importaba. Ya no recogía nada. Solo le dominaba el pánico y el horror. Y el impulso de huir.

El pánico le había cundido de tal manera que incluso desobedeció las órdenes del Virrey del Perú de permanecer y acantonarse en Ayacucho. Y no descansó hasta unirse con él en el Cusco, completamente desmoralizado y miedoso.

El capitán argentino Manuel Isidoro Suárez apenas de 23 años en Junín tal vez presintiera que de su sangre se engendraría años después un poeta que Jorge Luis Borges la llamaría "como un sueño", quien le dedica a su ilustre antepasado y bisabuelo materno, este poema:


COMO UN SUEÑO 

CORONEL SUÁREZ

Alta en el alba se alza la severa

faz de metal y melancolía.

Un perro se desliza por la acera.

Ya no es de noche y no es aún de día.

Suárez mira su pueblo y la llanura

ulterior, las estancias, los potreros,

los rumbos que fatigan los reseros,

el paciente planeta que perdura.

Detrás del simulacro te adivino,

oh joven capitán que fuiste el dueño

de esa batalla que torció el destino:

Junín, resplandeciente como un sueño.

En un confín del vasto Sur persiste

esa alta cosa, vagamente triste.

 

José Andrés Rázuri

Quienes velaron en la Pampa de la Quinua en la víspera de la Batalla de Ayacucho tenían el convencimiento de que la batalla decisiva ya la tenían ganada.

Fue el choque de la caballería del Rey y la patriota en Junín el punto de inflexión en la guerra de la independencia del Perú y América.

"En Junín se le quebró la moral al ejército español", lo dice el propio Canterac en su parte de batalla.

Y que de una derrota ya cantada en Junín se convirtiera en una victoria suprema que abrió las puertas a que quienes velaron en la Pampa de la Quinua en Ayacucho la noche del 8 de diciembre del año 1824 supieran que era posible la victoria.

                         ESPERANDO EL ALBA 

Junín fue la antesala a la gloria de Ayacucho.

Y fue a partir de Junín en la guerra de independencia que todas serían victorias para el Perú.

Y el triunfo de Junín se debió a la caballería peruana. A los Húsares del Perú que a partir de entonces pasaron a llamarse Húsares de Junín.

Por eso, siempre volver a elevar un grito de triunfo en el alma, cual es: ¡Junín!


* Extracto tomado de: DANILO SANCHEZ LIHON

lunes, 26 de junio de 2023

FIESTA DE AMANCAES

 

FIESTA DE AMANCAES

 POR: JOSE A. GAMARRA A.

            UNMSM - 2017

 



     En el actual distrito del Rímac se encuentra la pampa de Amancaes. Este lugar es una llanura elevada rodeada de cerros desde dónde antiguamente podía verse todo el valle de Lima, en días despejados era posible divisar el mar.

 Amancaes recibe su nombre de una flor amarilla que existió en este lugar, el amancae (Hymenocallis amancaaes) que aparecía en estas pampas durante los meses de junio y agosto.

     La historias en torno a los orígenes de la fiesta de Amancaes, celebración que tenía lugar todos los 24 de junio en honor de San Juan Bautista. Esta festividad popular, perdida a mediados de 1900, congregaba en épocas de la colonia a cientos de personas que iban a las pampas del Rímac, cubiertas en esa fecha de la flor amarilla convertida desde entonces en emblema de la ciudad de Lima.

     Manuel Vegas Castillo, en una edición antológica, publicada por la Municipalidad de Lima en 1959, donde menciona una leyenda basada en la historia de una doméstica de nombre Rosario Ramos. Era el 2 de febrero de 1582, cuando a la joven se le presenta Jesucristo en un pasaje de su crucifixión. Ella atravesaba la pampa llevando unos porongos de leche que su patrona, doña Candelaria Ripacap, enviaba todos los días al prior de los dominicos.

    Cuenta la tradición que Cristo le ordenó manifestar a su ama que levantara un templo sobre el mismo lugar donde la imagen del Redentor apareciese grabada en una piedra.

     Al día siguiente, la muchacha en compañía de doña Candelaria va en busca del prior, que celebraba una misa en honor a la Virgen de la Candelaria. Enterado de la noticia, el sacerdote organiza una procesión numerosa y sube a la pampa encontrando la piedra tallada.

     Convencida del milagro, la señora Ricapac invierte sus bienes y construye una capilla, inaugurada el 24 de junio de 1582, fecha en que conmemoraba el cumpleaños de su hijo Juan, que posteriormente ingresa a la orden religiosa de la Compañía de Jesús.

     A la celebración, que se inicia con una misa, concurren el Virrey Martín Enriquez, el arzobispo Santo Toribio y un concurrido número de fieles. Inicialmente fue de carácter cristiano, pero con el devenir de los años comienza a adquirir características más terrenales, como las partidas de caza (en la zona había venados y perdices), bailes y excursiones donde no faltaban las comidas al aire libre, regadas con abundante bebida.

      Manuel Atanasio Fuentes, en “Aspectos históricos de Lima” señala que a la pampa iban personas de diferente nivel social, tanto la aristocracia limeña como el pueblo. En los inicios de esta costumbre, la gente se desplazaba en calesas, luego en balancines tirados por caballos y manejados por un negro, que cabalgaba sobre uno de ellos. Había algunos caballeros que solían acompañar el cortejo montados en animales formidables preparados para tal fin.

      Por otro lado, en su libro emblemático, Lima, publicado en 1867, Manuel A. Fuentes, reseña:

El 24 de junio, día de San Juan, empiezan los paseos a las lomas de Amancaes, situadas como a media legua de la plaza principal. El sitio es hermoso y agradable; las colinas que rodean una extensa pampa se cubren de verdura sobre la cual se elevan numerosas flores grandes y amarillas llamadas amancaes, y una inmensidad de florecillas de varias clases y colores, y entre ellas la conocida con el nombre de San Juan porque principian a salir en ese día”.

      Por su parte, Ismael Portal (1863 – 1934), uno de los más notables cronistas en su larga historia, escribió entre 1893 y 1900 más de cien artículos costumbristas que son un verdadero tesoro para quien desee conocer la vida cotidiana en nuestra capital en aquellos años. Obviamente escribió sobre Amancaes y a él nos remitimos en este artículo: 

El día de San Juan Bautista, memora, fue para Lima uno de los más alegres del año. Nadie se resignaba a perder el tradicional paseo a Amancaes; las familias se asociaban para organizar el paseíto haciendo los gastos proporcionalmente. Todos los coches públicos estaban tomados con anticipación, y el día de la fiesta andaban los piquines ofreciendo cientos de pesos por un carruaje con el objeto de llevar a su adorada a los Amancaes”.

     Con el devenir de los años, además de la llegada del transporte público, se incorporaron otras costumbres, sin embargo, siempre se mantuvo el buen vestir, sobre todo por parte de las mujeres que sacaban a relucir sus mejores galas. Ese era el día propicio para enamorar e intercambiar la flor de Amancaes, que todo visitante recogía para llevarse como un recuerdo del lugar.

     La fiesta, que formaba parte de las tradiciones limeñas, comenzaba con la misa en la capilla San Juan Bautista, levantada en la pampa, y visita a la piedra encadenada, que, según la tradición oral, fue dominada por Santa Rosa de Lima, quien la confundió con un volcán que amenazaba la ciudad.

     Luego ya venían los paseos y el baile, donde la zamacueca era la reina. Se dice que en un principio esta danza no era muy bien vista y se disfrutaba sólo en las casas, lejos de las miradas de los curiosos. Sin embargo, sale a la luz en Amancaes para encandilar con sus acordes. No faltaban los músicos del distrito del Rímac, especialmente los de Malambo, que hacían alarde de su buen oído para sacar melodías con el cajón, que ya gozaba entonces de fama. Manuel Atanasio Fuentes hace referencia de su presencia y lo define como “el alma de la orquesta”, capaz de hacer zapatear a cualquiera a pesar de las garúa invernales que podían caer.

     En la pampa también se organizaban concursos y competencias de toda índole, peleas de gallo, carreras y demostraciones de caballos, baile, música y comida, porque este elemento era infaltable. Se armaban carpas y se ofrecían diversas viandas, entre ellas la causa limeña, anticuchos, cebiche, escabeche, chonfolies, butifarras y platillos hechos con los camarones del río Rímac. Todo esto acompañado con pisco o chicha.

    La pampa se cubría de gente, mientras los mayores disfrutaban de la conversación, música y baile, los jovencitos subían a las alturas a buscar un ramito de flores para adornar los sombreros o entregarlos al ser amado.

      La fiesta duraba hasta que la luz o el ánimo lo permitían, pues algunos podían quedarse en el lugar incluso días. Pero celebración del 24 era el inicio de una temporada que culminaba aproximadamente en el mes de setiembre, cuando la pampa perdía las tonalidades dadas por la flor de Amancaes, apreciada desde tiempos prehispánicos, como lo demuestran algunos ceramios de esa época.

     Con el tiempo, la tradición se fue extinguiendo. En 1927, en un intento por revivirla, se hicieron concursos de caballos de paso, presentaciones de grupos de danza y música criolla, así como andina. Fue durante el gobierno de Augusto B. Leguía, siendo alcalde del distrito del Rímac don Juan Ríos Alvarado.

     Los muchachos de "La Palizada" solían asistir a la Fiesta de Amancaes a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. También eran asiduos Carlos Saco, Pedro Bocanegra, Fernando Soria, Alejandro Ayarza "Karamanduca" y muchos criollos de renombre. Se dice que Incluso Pedro Espinel, acompañado de Félix Dongo, interpretó dos de sus más recientes éxitos y creaciones en dicha fiesta, el vals "Dos reliquias" y la polca "Bom Bom Coronado". Era el 24 de junio de 1938.

     Hoy la flor de Amancaes, pese a ser considerada símbolo de la ciudad, está en peligro de extinción, de perderse como ocurrió con la popular fiesta, de la cual nos quedan para el recuerdo el nombre de un asentamiento humano, algunas fotografías, pinturas y canciones. Ahí están el “José Antonio” de Chabuca Granda, el vals de Amador Rivera “Amancaes de ayer”, grabado por los Troveros Criollos o la marinera “San Juan de los Amancaes”, escrita por la poeta Catalina Recavarren con música de Rosa Mercedes Ayarza de Morales.

 FUENTES

 MUNICIPALIDAD DEL RIMAC- Gerencia de Participación Ciudadana – Oficina de Imagen Institucional.

 BARRENECHEA VINATEA, Ramón – “Crónicas Sabrosas de la Vieja Lima” – Ediciones Peisa, 1969.

GALVEZ BARRENECHEA, José – “Una Lima que se va” – Editorial Continental.

 MUNICIPALIDAD METROPOLITANA DE LIMA, Festival de Lima, Edición Antológica – Folklore, 1959.

 VELASCO ASENJO, Lita, del cual es transcrito el presente artículo, 2010.

 LOPEZ MARTÍNEZ, Héctor, del cual nos basamos las citas, 2022.