domingo, 6 de agosto de 2023

6 DE AGOSTO, LA BATALLA DE JUNÍN - LOS HÚSARES DEL PERU

                                                6 DE AGOSTO

LA BATALLA DE JUNÍN LOS HÚSARES DEL PERÚ*

                                                                                                JOSE A. GAMARRA AMARO

                                    Batalla de Junín. Oleo de Martín Tovar y Tovar

CIMBRADA ESPADA

 Es de noche. Hemos encendido fogatas. Hemos querido cantar, pero el aliento se congela en nuestras bocas.

Yacemos acurrucados queriendo con el fuego darles calor a nuestros heridos.

Ha bajado la helada, o ha caído, o ha subido al punto de estar sobre nuestras cabezas. Ni el fuego es capaz de abrigar en este atroz tiritar ateridos.

Es una plancha mortal que oprime el pecho y ni siquiera nos deja respirar.

En Junín es tanto el frío que todos los heridos patriotas de la batalla han muerto esta noche.

Detenerse en Junín es morir. Pero también aquí el frío es agudo, cortante y mortal, más feroz que una templada, luciente y cimbrada espada blandiendo en el aire.

ESTUVO HUYENDO

 No olvidemos que la conquista del Perú fue principalmente por la presencia del caballo que asustó a los indígenas.

Antes que por los rasgos humanos de los conquistadores que llegaron fue por el hecho de que montaran a esos animales de fábula.

Que los consideraban superiores en todo, que en lo otro lo consideraban sus iguales e incluso muy inferiores a lo que ellos eran.

Pero el caballo para ellos les resultaba subyugante, hasta el punto de parecerles paradisíaco. Y fue por el caballo que vencieron.

Por eso, ¿qué es lo que logró Junín? Que el ejército español sienta que podía ser derrotado.

 Los llenó de pavor, tanto que un mes Canterac estuvo huyendo lleno de pánico, hasta llegar a unirse con el Virrey La Cerna en el Cusco.

DE UN SITIO A OTRO 

Y es que fue el arma de la caballería que se liberó España de los moros,  el caballo fue arma decisiva en todas las batallas del ejército español, como fue determinante en la conquista de América.

Por eso, al ser derrotada su caballería Junín significó para España saber que el arma que constituía su moral, su baluarte y su fuerza dejaba de ser inexpugnable.

Y, de igual manera, para los patriotas significó que el símbolo de la conquista, que fue el caballo, la habíamos logrado dominar nosotros de tal modo que en ese mismo plano podíamos ganarles y ser libres definitivamente.

El caballo ya no estaba más en manos del conquistador sino en las nuestras.

Por eso, fue un hecho providencial que en aquella batalla se batieran solo el arma de la caballería de los dos ejércitos y les correspondiera a los Húsares del Perú el símbolo de esta victoria.

TAL VEZ PRESINTIERA 

El general español Canterac un mes se lo pasó huyendo de un sitio a otro con su ejército de 6,000 hombres.

No le importara si pasaba por lugares fértiles, ricos en comida y en caballos. No le importaba. Ya no recogía nada. Solo le dominaba el pánico y el horror. Y el impulso de huir.

El pánico le había cundido de tal manera que incluso desobedeció las órdenes del Virrey del Perú de permanecer y acantonarse en Ayacucho. Y no descansó hasta unirse con él en el Cusco, completamente desmoralizado y miedoso.

El capitán argentino Manuel Isidoro Suárez apenas de 23 años en Junín tal vez presintiera que de su sangre se engendraría años después un poeta que Jorge Luis Borges la llamaría "como un sueño", quien le dedica a su ilustre antepasado y bisabuelo materno, este poema:


COMO UN SUEÑO 

CORONEL SUÁREZ

Alta en el alba se alza la severa

faz de metal y melancolía.

Un perro se desliza por la acera.

Ya no es de noche y no es aún de día.

Suárez mira su pueblo y la llanura

ulterior, las estancias, los potreros,

los rumbos que fatigan los reseros,

el paciente planeta que perdura.

Detrás del simulacro te adivino,

oh joven capitán que fuiste el dueño

de esa batalla que torció el destino:

Junín, resplandeciente como un sueño.

En un confín del vasto Sur persiste

esa alta cosa, vagamente triste.

 

José Andrés Rázuri

Quienes velaron en la Pampa de la Quinua en la víspera de la Batalla de Ayacucho tenían el convencimiento de que la batalla decisiva ya la tenían ganada.

Fue el choque de la caballería del Rey y la patriota en Junín el punto de inflexión en la guerra de la independencia del Perú y América.

"En Junín se le quebró la moral al ejército español", lo dice el propio Canterac en su parte de batalla.

Y que de una derrota ya cantada en Junín se convirtiera en una victoria suprema que abrió las puertas a que quienes velaron en la Pampa de la Quinua en Ayacucho la noche del 8 de diciembre del año 1824 supieran que era posible la victoria.

                         ESPERANDO EL ALBA 

Junín fue la antesala a la gloria de Ayacucho.

Y fue a partir de Junín en la guerra de independencia que todas serían victorias para el Perú.

Y el triunfo de Junín se debió a la caballería peruana. A los Húsares del Perú que a partir de entonces pasaron a llamarse Húsares de Junín.

Por eso, siempre volver a elevar un grito de triunfo en el alma, cual es: ¡Junín!


* Extracto tomado de: DANILO SANCHEZ LIHON

lunes, 26 de junio de 2023

FIESTA DE AMANCAES

 

FIESTA DE AMANCAES

 POR: JOSE A. GAMARRA A.

            UNMSM - 2017

 



     En el actual distrito del Rímac se encuentra la pampa de Amancaes. Este lugar es una llanura elevada rodeada de cerros desde dónde antiguamente podía verse todo el valle de Lima, en días despejados era posible divisar el mar.

 Amancaes recibe su nombre de una flor amarilla que existió en este lugar, el amancae (Hymenocallis amancaaes) que aparecía en estas pampas durante los meses de junio y agosto.

     La historias en torno a los orígenes de la fiesta de Amancaes, celebración que tenía lugar todos los 24 de junio en honor de San Juan Bautista. Esta festividad popular, perdida a mediados de 1900, congregaba en épocas de la colonia a cientos de personas que iban a las pampas del Rímac, cubiertas en esa fecha de la flor amarilla convertida desde entonces en emblema de la ciudad de Lima.

     Manuel Vegas Castillo, en una edición antológica, publicada por la Municipalidad de Lima en 1959, donde menciona una leyenda basada en la historia de una doméstica de nombre Rosario Ramos. Era el 2 de febrero de 1582, cuando a la joven se le presenta Jesucristo en un pasaje de su crucifixión. Ella atravesaba la pampa llevando unos porongos de leche que su patrona, doña Candelaria Ripacap, enviaba todos los días al prior de los dominicos.

    Cuenta la tradición que Cristo le ordenó manifestar a su ama que levantara un templo sobre el mismo lugar donde la imagen del Redentor apareciese grabada en una piedra.

     Al día siguiente, la muchacha en compañía de doña Candelaria va en busca del prior, que celebraba una misa en honor a la Virgen de la Candelaria. Enterado de la noticia, el sacerdote organiza una procesión numerosa y sube a la pampa encontrando la piedra tallada.

     Convencida del milagro, la señora Ricapac invierte sus bienes y construye una capilla, inaugurada el 24 de junio de 1582, fecha en que conmemoraba el cumpleaños de su hijo Juan, que posteriormente ingresa a la orden religiosa de la Compañía de Jesús.

     A la celebración, que se inicia con una misa, concurren el Virrey Martín Enriquez, el arzobispo Santo Toribio y un concurrido número de fieles. Inicialmente fue de carácter cristiano, pero con el devenir de los años comienza a adquirir características más terrenales, como las partidas de caza (en la zona había venados y perdices), bailes y excursiones donde no faltaban las comidas al aire libre, regadas con abundante bebida.

      Manuel Atanasio Fuentes, en “Aspectos históricos de Lima” señala que a la pampa iban personas de diferente nivel social, tanto la aristocracia limeña como el pueblo. En los inicios de esta costumbre, la gente se desplazaba en calesas, luego en balancines tirados por caballos y manejados por un negro, que cabalgaba sobre uno de ellos. Había algunos caballeros que solían acompañar el cortejo montados en animales formidables preparados para tal fin.

      Por otro lado, en su libro emblemático, Lima, publicado en 1867, Manuel A. Fuentes, reseña:

El 24 de junio, día de San Juan, empiezan los paseos a las lomas de Amancaes, situadas como a media legua de la plaza principal. El sitio es hermoso y agradable; las colinas que rodean una extensa pampa se cubren de verdura sobre la cual se elevan numerosas flores grandes y amarillas llamadas amancaes, y una inmensidad de florecillas de varias clases y colores, y entre ellas la conocida con el nombre de San Juan porque principian a salir en ese día”.

      Por su parte, Ismael Portal (1863 – 1934), uno de los más notables cronistas en su larga historia, escribió entre 1893 y 1900 más de cien artículos costumbristas que son un verdadero tesoro para quien desee conocer la vida cotidiana en nuestra capital en aquellos años. Obviamente escribió sobre Amancaes y a él nos remitimos en este artículo: 

El día de San Juan Bautista, memora, fue para Lima uno de los más alegres del año. Nadie se resignaba a perder el tradicional paseo a Amancaes; las familias se asociaban para organizar el paseíto haciendo los gastos proporcionalmente. Todos los coches públicos estaban tomados con anticipación, y el día de la fiesta andaban los piquines ofreciendo cientos de pesos por un carruaje con el objeto de llevar a su adorada a los Amancaes”.

     Con el devenir de los años, además de la llegada del transporte público, se incorporaron otras costumbres, sin embargo, siempre se mantuvo el buen vestir, sobre todo por parte de las mujeres que sacaban a relucir sus mejores galas. Ese era el día propicio para enamorar e intercambiar la flor de Amancaes, que todo visitante recogía para llevarse como un recuerdo del lugar.

     La fiesta, que formaba parte de las tradiciones limeñas, comenzaba con la misa en la capilla San Juan Bautista, levantada en la pampa, y visita a la piedra encadenada, que, según la tradición oral, fue dominada por Santa Rosa de Lima, quien la confundió con un volcán que amenazaba la ciudad.

     Luego ya venían los paseos y el baile, donde la zamacueca era la reina. Se dice que en un principio esta danza no era muy bien vista y se disfrutaba sólo en las casas, lejos de las miradas de los curiosos. Sin embargo, sale a la luz en Amancaes para encandilar con sus acordes. No faltaban los músicos del distrito del Rímac, especialmente los de Malambo, que hacían alarde de su buen oído para sacar melodías con el cajón, que ya gozaba entonces de fama. Manuel Atanasio Fuentes hace referencia de su presencia y lo define como “el alma de la orquesta”, capaz de hacer zapatear a cualquiera a pesar de las garúa invernales que podían caer.

     En la pampa también se organizaban concursos y competencias de toda índole, peleas de gallo, carreras y demostraciones de caballos, baile, música y comida, porque este elemento era infaltable. Se armaban carpas y se ofrecían diversas viandas, entre ellas la causa limeña, anticuchos, cebiche, escabeche, chonfolies, butifarras y platillos hechos con los camarones del río Rímac. Todo esto acompañado con pisco o chicha.

    La pampa se cubría de gente, mientras los mayores disfrutaban de la conversación, música y baile, los jovencitos subían a las alturas a buscar un ramito de flores para adornar los sombreros o entregarlos al ser amado.

      La fiesta duraba hasta que la luz o el ánimo lo permitían, pues algunos podían quedarse en el lugar incluso días. Pero celebración del 24 era el inicio de una temporada que culminaba aproximadamente en el mes de setiembre, cuando la pampa perdía las tonalidades dadas por la flor de Amancaes, apreciada desde tiempos prehispánicos, como lo demuestran algunos ceramios de esa época.

     Con el tiempo, la tradición se fue extinguiendo. En 1927, en un intento por revivirla, se hicieron concursos de caballos de paso, presentaciones de grupos de danza y música criolla, así como andina. Fue durante el gobierno de Augusto B. Leguía, siendo alcalde del distrito del Rímac don Juan Ríos Alvarado.

     Los muchachos de "La Palizada" solían asistir a la Fiesta de Amancaes a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. También eran asiduos Carlos Saco, Pedro Bocanegra, Fernando Soria, Alejandro Ayarza "Karamanduca" y muchos criollos de renombre. Se dice que Incluso Pedro Espinel, acompañado de Félix Dongo, interpretó dos de sus más recientes éxitos y creaciones en dicha fiesta, el vals "Dos reliquias" y la polca "Bom Bom Coronado". Era el 24 de junio de 1938.

     Hoy la flor de Amancaes, pese a ser considerada símbolo de la ciudad, está en peligro de extinción, de perderse como ocurrió con la popular fiesta, de la cual nos quedan para el recuerdo el nombre de un asentamiento humano, algunas fotografías, pinturas y canciones. Ahí están el “José Antonio” de Chabuca Granda, el vals de Amador Rivera “Amancaes de ayer”, grabado por los Troveros Criollos o la marinera “San Juan de los Amancaes”, escrita por la poeta Catalina Recavarren con música de Rosa Mercedes Ayarza de Morales.

 FUENTES

 MUNICIPALIDAD DEL RIMAC- Gerencia de Participación Ciudadana – Oficina de Imagen Institucional.

 BARRENECHEA VINATEA, Ramón – “Crónicas Sabrosas de la Vieja Lima” – Ediciones Peisa, 1969.

GALVEZ BARRENECHEA, José – “Una Lima que se va” – Editorial Continental.

 MUNICIPALIDAD METROPOLITANA DE LIMA, Festival de Lima, Edición Antológica – Folklore, 1959.

 VELASCO ASENJO, Lita, del cual es transcrito el presente artículo, 2010.

 LOPEZ MARTÍNEZ, Héctor, del cual nos basamos las citas, 2022.

viernes, 16 de junio de 2023

SAN PEDRO "EL AUQUISH" (SAN PEDRO DE CAJAS - TARMA)

 

𝗦𝗔𝗡 𝗣𝗘𝗗𝗥𝗢 "𝗘𝗟 𝗔𝗨𝗤𝗨𝗜𝗦𝗛"*

 

                                                                                                                                                                          FOTO: HECTOR ZÁRATE RICALDI

       

JOSE A. GAMARRA AMARO

      LA IGLESIA EN QAQASMARKA SE CONSTRUYÓ ENTRE 1551 Y 1596 EN CUMPLIMIENTO AL PRIMER CONCILIO PROVINCIAL LIMENSE A CONVOCATORIA DEL PRIMER ARZOBISPO Y OBISPO DE REYES (LIMA) FRAY GERÓNIMO DE LOAYZA1.

      EL OBISPO DE LIMA TORIBIO DE MOGROVEJO LUEGO DE SU REGRESO A REYES (JUNIN) EN JUNIO DE 1588, RECORRE EL VALLE DEL MANTARO VISITANDO SICAYA. EN ESTE RETORNO, EN LA DOCTRINA DE TARMA CONFIRMA A 25 AYLLUS DE LAS CUALES SE ENCONTRABA EL AYLLU DE QAQAS, EN EL DOCUMENTO PRIMARIO SE PUEDE LEER: SAN PEDRO DE CACAS. EN ESTE AYLLU HAY 27 TRIBUTARIOS (...)” 2, NÓTESE QUE PARA ESE AÑO YA SE NOMBRA EL ANTIFIJO DE «SAN PEDRO». EN DEFINITIVA, POR EL CONCILIO DE LIMA Y POR LOS MANUSCRITOS DE MOGROVEJO SE CONFIRMA Y SE RATIFICA QUE DE 1596 EN ADELANTE CACAS YA CONTABA CON SU IGLESIA, Y POR SU PUESTO YA SE CELEBRABA LA DIVINA LITURGIA LLAMADA MISA.

     CUESTIONARIO: ¿QUE IMÁGENES SE ENCONTRABAN EN ESA IGLESIA? ¿QUIEN LO EDIFICÓ?

      EL PRIMER CONCILIO LIMENSE DE 1551 SEÑALA UNA LISTA DE FIESTAS EN QUE LOS INDIOS ESTABAN OBLIGADOS A GUARDAR, ENTRE ELLOS EL CORPUS CHRISTI, SAN PEDRO Y SAN PABLO; DE ELLO CONJETURAMOS QUE YA ESTABAN EN LA IGLESIA DE CACAS LA IMAGEN DE SAN PEDRO Y EL CORPUS CHRISTI; QUE REPRESENTA LA PRESENCIA REAL DE JESUCRISTO EN EL PAN Y EL VINO CONSAGRADOS DURANTE LA MISA, YA QUE, SIN ELLO; NO SE PODRÍA CELEBRAR LA SANTA EUCARISTÍA. POR OTRO LADO, PACHECO SANDOVAL, M. (1992), AFIRMA QUE “TAMBIÉN SE ENCONTRABA SANTA CATALINA Y SAN PEDRO QUE TIENE DE RENTAS EL MULTIPLICIO DE DOS MIL QUINIENTAS OVEJAS Y CARNEROS (…)”.

      FRAY JERÓNIMO DE LOAYZA, PRIMER ARZOBISPO DE LIMA (1542) DESIGNÓ PARA EL TERRITORIO DE SAN JUAN DE LOS REYES (CHINCHAYCOCHA) AL MERCEDARIO FRAY DIEGO DE PORRES Y SALAZAR COMO PARROCO TITULAR, CACAS SE ENCONTRABA DENTRO DE LA DOCTRINA DEL PUEBLO DE REYES Y COMO TAL, PORRES SE HIZO CARGO EN ADMINISTRARLA. FUE ESTE INSIGNE FRAILE DE LA ORDEN REAL Y MILITAR DE NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES QUIEN EDIFICÓ POR VEZ PRIMERA UNA IGLESIA CATÓLICA EN EL AYLLU DE QAQASMARKA. ADEMAS, PORRES FUE ELEGIDO VISITADOR EN 1558 DE LA PROVINCIA DE TARAMA Y BOMBON SEGUN SUS PROPIOS MANUSCRITOS. EN DICHO DIARIO, PORRES ESCRIBE QUE TENÍA PREDILECCIÓN POR LOS NOMBRES PEDRO, JUAN Y CRISTÓBAL3 DE LOS CUALES A QAQAS LO ADVOCÓ CON EL NOMBRE DE PEDRO, DE ESA FORMA CONVIRTIENDO LA ADVOCACIÓN EN SAN PEDRO DE QAQAS. COMO LOS ESPAÑOLES PADECÍAN LA GLOTIZACION DE LA LETRA 'Q' NO PRIMÓ EL NOMBRE DE “QAQAS” SINO DE “CACAS”, QUEDANDO DE LADO LA GRAFÍA 'SH'. DICHA ADVOCACIÓN DEBIÓ LLEVARSE ENTRE LOS AÑOS DE 1559 O 1560, A LOS UN AÑO QUE FUE NOMBRADO VISITADOR.

DE AHÍ EN ADELANTE, EL AYLLU DE CACAS PAGABA SUS IMPUESTOS AL ARZOBISPADO DE LIMA POR LA ADVOCACIÓN DE SAN PEDRO COMO SU PATRÓN 4. ¿POR QUÉ? PORQUE PARA SER ADMITIDO COMO PROTECTOR O PATRÓN -SEGUN EL HISTORIADOR TARMEÑO ALEJANDRO PALOMINO VEGA-, TUVO QUE HABERSE REALIZADO  PREVIO UNOS TRAMITES DE ADMISIÓN ANTE LA DIÓCESIS DE LIMA CREADO EN 1541, SIN ESTE TRÁMITE PRELIMINAR, EL FRAY DIEGO DE PORRES JAMÁS PODRÍA HABER ADVOCADO AL APÓSTOL SAN PEDRO COMO PROTECTOR DEL AYLLU DE CACAS. 

      DICHO ESTO, SOLO NOS QUEDA URDIR LA JUSTIFICACIÓN Y ACATAR LA CRONOLOGÍA DATADA POR HECHOS Y ORDENADAS SEGÚN EL TIEMPO HISTÓRICO: QUE EL PATRÓN DE QAQAS, LUEGO CACAS Y DESPUÉS CAJAS (LLAMADO ASÍ POR LEY NRO 7629 DE 1932) ES EL APÓSTOL SAN PEDRO LLAMADO EL "AUQUISH", LO CUAL QUEDA DEMOSTRADO (POR SILOGISMO DE LO NECESARIO) QUE LA CAUSA PRIMERA DEL SER QAQAS ESTÁ IMPLICADO AL PREDICADO CAJAS (JUICIO A PRIORI). 

     HAN PASADO 454 AÑOS, Y EL APÓSTOL SAN PEDRO ARRIBADO EN EL SIGLO XVI A QAQAS, ADVOCADO POR EL MERCENARIO DIEGO DE PORRES, SIGUE INCÓLUME ALUMBRANDO CON SU BONDAD Y BENDICIÓN AL PUEBLO DE SAN PEDRO DE CAJAS.

    A ESTE ÚNICO PATRÓN ADVOCADO, ALGUNOS LE HAN PERVERTIDO Y CORROMPIDO EL TITULO, POR DESCONOCIMIENTO LE LLAMAN 'SAN PEDRO SEGUNDO' OTROS LE HAN BAUTIZADO COMO 'SAN PEDRO DE PATAMARCA', LOS MAS RADICALES POR INSIPIENCIA SOSTIENEN QUE ES EL PATRÓN DE PATAMARCA; O SEA DEL CERRO. OTROS, POR AFECTO, DILECCIÓN Y TERNURA LE LLAMAN 'EL AUQUISH'. PERO PARA LA VERDAD, PARA LA FRANQUESA, LA LEGITIMIDAD, LA SINCERIDAD Y AUTENTICIDAD, —SIN EXCULPAR NI DENOSTAR PERSONAS, SOLO DEFENDIENDO PRINCIPIOS HISTÓRICOS DE HECHOS REALES— SERÁ EL "SAN PEDRO, PATRÓN DE CAJAS " (SIN ACOMODAR OTROS ADJETIVOS MAS), EL PATRÓN GENUINO, EL PROTECTOR SINGULAR, EL AUTÉNTICO, EL PRÍSTINO PATRÓN DE SAN PEDRO DE CAJAS.

     SON CUATRO SIGLOS Y MEDIO QUE FUE ADVOCADO COMO PATRÓN DE CAJAS, Y ES MOMENTO DE RECONOCERLO AL "TAYTA" COMO TAL, COMO EL PATRÓN QUE FUE, ES,  Y SERÁ EL PRIMERO.

 

(1) Gamarra A. J, Espinoza B. P, Pucuhuaranga E. R, Rojas C. J, León M. R, León R. F: 2022.

 (2) Benito Rodríguez. José: 2006.

(3) Vasquez Núñez, Gillermo (Tomo I): 1931. Manual de Historia de la Orden de nuestra Señora de la Merced.

 (4) Catálogo de Cofradías del Archivo del Arzobispado de Lima: 2014, numeral 2436.

PACHECO SANDOVAL, MARINO

(1992) “Pasco en la colonia. Estudio de Historia Económica y Social”. Editorial Comité Directivo del Centro de Cultura Popular ‘Labor’ Pasco. Jesús María, Lima.

 

*Para mayores detalles de la información, más amplias y estructuradas, con fuentes de información primarias y secundarias, citas bibliográficas según las normas APA, esta información se amplía en el libro «BAJADA DE PATAMARCA, historia, ritos y costumbres» (ISBN 978-612-00-7821-1) elaborada por el «Centro de Investigación y Protección Histórica (CIPH-SPC)».

sábado, 1 de abril de 2023

EL MITO DEL ORIGEN DE LOS QAQASH (SAN PEDRO DE CAJAS - TARMA)

 

EL MITO DEL ORIGEN DE LOS QAQASH (SAN PEDRO DE CAJAS - TARMA - JUNIN)

POR: JOSE A. GAMARRA AMARO

       COMUNEROS Y COMUNERAS DE SAN PEDRO DE CAJAS

     El mito es una narración real y fantasiosa de algún acontecimiento ocurrido en un pasado nebuloso. Es una forma de relato de la historia ocurrida del que se pretende guardar memoria a fuerza de repetirla de generación en generación. Por su función altamente conservadora, el mito viene a ser una literatura de las sociedades y culturas ágrafas; o sea, sin escritura, un arte de narrar acontecimientos preconcebidos, con el propósito de que toda la comunidad interiorice y haga suya el relato como una verdad heredada de los antepasados, que contribuya a dar coherencia a la forma de vida que practicaban, la misma que se deriva del mensaje expresado en el contenido del mito. Leyenda y mito son dos conceptos que expresan hechos del pasado remoto, pero tienen sus propias acepciones. Por leyenda se entiende a hechos y personajes históricos reales que han ocurrido o vivido en el pasado no muy lejano de la vida de las sociedades; se guarda memoria de ellos con cierta precisión, pero también con agregados más o menos fantasiosos que dan sentido a la fuerza y al poder de realización de prohombres fundadores o de acontecimientos heroicos que dieron origen a las estructuras de las sociedades en referencia. El mito va más allá de la leyenda, es el relato de un tiempo más remoto y nebuloso, donde los hechos y personajes se confunden con lo real y sobrenatural. Actúan fuerzas poderosas suprahumanas, divinidades dotadas de poderes, concebidas por los grupos humanos, que interactúan con los seres vivos, en beneficio del orden social de ellos. Sin embargo, no existe una línea divisoria precisa y clara de la diferencia entre leyenda y mito, en muchos casos las leyendas se confunden con los mitos, como también los mitos están entremezclados con los relatos legendarios, tanto como los cuentos y las historias legendarias.

     Historiadores y antropólogos han dado cuenta de muchos relatos míticos de los universos donde han estudiado. Por estos datos de las ciencias sociales modernas tenemos una idea clara de que todas las sociedades han construido la parte más remota de su historia apoyándose en los relatos orales de transmisión continua: leyendas, mitos, historias verbales.

IMPONENTE CERRO CHIPIÁN

     En este trabajo se presenta, se analiza e interpreta el mito sobre el origen de los Qaqas, hoy; San Pedro de Cajas, protagonizada por tres dioses o héroes míticos como es el cerro Yanashalán ubicado a 4,529 msnm, el cerro Chipián a 4.537 msnm y la laguna Parpacocha a 4.421 msnm, los tres ubicados al nor- norteste de San Pedro de Cajas, entre 8.5 a 15 km de distancia próximos del uno al otro entre línea cardinal del trio.

     Corrían los años entre 1975 a 1978 aproximadamente, y se escuchó un relato inspirado que salía con ardor y firmeza magistral, brotado desde el sentimiento del quien los relataba y los cuatro adolescentes que advertían la descripción quedaron quietos y perplejos, anonadados, sobre todo sorprendidos. Pasó el tiempo, vuestra edad se desplazó a la adultez y sobre los hombros llevábamos años académicos, por consiguiente, al correr de la experiencia debemos describirla con disciplina, reflexivo y prudencia, basándonos al procedimientos deductivo-analítico por su contenido temático.

     Es una historia mítica por antonomasia, la más vívida e imponente que se haya escuchado sobre los antiguos cajeños quienes son predecesores de los qaqasmarkas. Al Parpacocha, los lugareños lo mencionan en sus canciones y en sus vanaglorias de diálogo turistiqueros, pero en lo referente al cerro Chipián; es escaso o casi nulo sus reminiscencias, al Yanashalán solo lo recuerdan en la fecha de creación de la comunidad a jactancia de las autoridades y los restos de los días y meses pasa confinado, colgado en el umbral de la soledad y el hostracismo.

CERRO YANASHALAN, VEASE LA CRESTA SOBERBIA Y TITANICA

     Para los propietarios y pastores de haciendas y estancias aledañas a estas tres imposiciones, Yanashalán, era una deidad muy respetada y temida en toda la planicie circundante al Parpacocha, ordinariamente considerada como un jirca o awkillu 1. Sin embargo, la fuerza de su presencia parece indicar una mayor jerarquía divina, como resulta advertible también en la notable sacralización que alcanzaron y aún mantienen determinados parajes o accidentes aledañas a la zona entre estos dos semidioses, que están vinculados a estos mitos. Podemos señalar, además, que las características del paisaje favorecen para avivar y aún dramatizar la trama de estas narraciones.

     Quien nos narró, seguramente cogió la información de otro awillu que también sirvió de mensajero oral. Simeón Oscanoa León es el nombre de este yachaj (conocedores, sabios) del siglo que pasó. Tenemos abundante información de “Estelito”, sobrenombre cómo se le conocía a Simeón. No sabemos de donde pudo haber cogido sus relatos, pero es una joya mítica que sugiero ensalzar al público lector. Si bien, esta misma narración encontré entre los escritos de Augusto Cardich, pero lo que da de sorpresa es de cómo Oscanoa pudo haber conseguido o supo de este fabuloso mito tan profundo y escénico para esos años en las que nos narró. Claro que hay muchas variantes, pero esas mismas se exploran al mitificar diferentes actos en diversos lugares del Perú.

     Vamos a transcribir el mito, tejer con sumo cuidado la narración para confluir en un entendimiento cabal:

“Desde tiempos muy antiguos hubo un cerro alto, claro, esbelto que se levantaba más allá de la laguna Parpacocha. Era un cerro o un jirca bueno, generoso. Era el cerro Chipián. Casi en la misma dirección del lago se encontraba, y se encuentra hasta hoy un cerro negro, alto y tenebroso. Los que conocen la personificación de aquel monte; los pastores, dicen que es un hombre oscuro “borrado” y malo. Este se llama Yanashalán.

Dicen que las lagunas son las mujeres de los cerros. Y esta laguna, Mama Parpacocha era una mujer de extraordinaria belleza. De ella se hallaban prendados los principales cerros de la región como el Ganchis Janca, Raushjanca y hasta de lugares distantes.

En estas circunstancias surgió la rivalidad entre Yanashalán y el cerro Chipián. Y como Mama Parpacocha dio sus preferencias a este último, el cerro Yanashalán, que es rencoroso y cruel atacó a Chipián y luego de una fuerte lucha en que hubo terremotos, rayos, tormentas, —que es como pelean los cerros— Yanashalán salió victorioso y mató a Chipián. Hasta ahora se puede ver solitario y amontonado, cual un cadáver.

Por la llanura del Huacrash se veía ráfagas de relámpagos acompañadas de sonidos ensordecedores y estridentes que retumbaban el suelo. Antes de morir, el espíritu del Chipián cayó del cielo en forma de rayo y penetró en las aguas del Parpacocha, en ese preciso momento salieron los hijos procreados del cerro, y con voz lastimera, triste y melancólica les mandó morar en mejores zonas y así llegaron al viejo lugar llamado cerro Qaqas, que se encuentra en la parte noreste a dos kilómetros de la hoy San Pedro de Cajas. Hoy son willlkas y churris las que las que moran en esta nueva ciudad. 

Mama Parpacocha no varió sus sentimientos. Sus tormentas, la tortura y la reminiscencia por el amado se convirtieron en lágrimas y poco a poco dejaron de drenar por sus ojos, es por ello, mustio y abatido las aguas de la laguna se fueron secando y solo queda una porción de ella tal como hoy se puede apreciar. Yanashalán se quedó solo, cada vez más hosco, como dios temible y poderoso de toda esa zona”.

     Con las investigaciones a costa, hemos encontrado algunas variaciones en diferentes lugares de la sierra, donde intervienen deidades como lagunas y cerros, lo importante sería conjugar o definir el mito por el conjunto de todas las versiones.

     Ahora bien, nos ha tocado permanecer en la zona adyacentes al Parpacocha por largas temporadas desde la niñez hasta la adolescencia. De acuerdo con nuestras observaciones y experiencias, los lugareños, más que nada propietarios y pastores de haciendas y estancias, casi todas las actividades de ellos tienen que estar presididas por ofrendas, siquiera de simples regalos al Yanashalán, con previo masticado de la coca, si se trata de situaciones rutinarias. En tales casos, por lo común, se depositan unas hojas de coca, un cigarrillo y un chorrito de caña o de otra bebida alcohólica, al pie de una huanca 2 que no falta en algún corral de cada paraje, o a su ausencia siquiera en una esquina de cualquier pirka.

     Es presumible que este culto haya sufrido variaciones desde su probable origen preincaico, por los avatares históricos, y ante todo durante la colonia “ya que no cabe duda —como afirma Duviols (1977: 433)— de que las religiones autóctonas fueron profunda y diversamente modificadas por la acción de los “extirpadores”.

     Una vez le escuché contar algunos relatos a don AndrésYurivilca Alania, —hombre que la mayor parte de su vida la dedicó a la ganadería y vivió por las inmediaciones del Parpacocha y Telarmachay— referidos a Yanashalán mientras masticaba su coca. Decía que era un jirca muy rico, que tiene muchos animales que pueden verse por miles, representados por pequeñas piedras en la cumbre de la montaña. Afirmaba reiteradas veces que Yanashalán era también un jirca poderoso, y que había salido victorioso en enfrentamientos con otros jircas de la región.

ATARDECER EN EL PARPACOCHA, GESTACIÓN DE UNA NIEBLA DE MONTAÑA O NUBES DEL GENERO STRATUS SOBRE LA SUPERFICIE DEL LAGO EN LAS EPOCAS DE OTOÑO 

     El relato de “Estelito” nos trasluce a un encuentro particular y casi idéntico con los relatos míticos de Libiac Cancharco quién es representado por el rayo, en este caso en particular cuando el Chipián penetra en forma de rayo en las aguas del Parpacocha.

     Ahora bien, ¿Cómo es que Oscanoa plasma o asimiló conocimientos que muchos historiadores y antropólogos, que aún; en este siglo XXI están tratando de descifrar estos acontecimientos? Lo más probable es que haya escuchado relatos de antiguos personajes y que el mito —como decíamos al comenzar— se repitió de generación en generación para conservar su identidad. Pero, acá salta otra pregunta más puntillosa y enigmática: ¿Por qué ningún cajeño adoptó y la sociabilizó este mito, siquiera adecuarla? Todo el pueblo lo ignora.  Por mi parte, he dialogado, entrevistado a un sin número de comuneros y nadie supo contestar quien los había creado a los Qaqas.

     Cajas es un pueblo antiguo preinca e inca que pasó vicisitudes historiales por estar cerca al manantial de Cachipuquio, y no encontramos ningún relato mítico o leyenda parecida al Chipián —salvo los dos enamorados de Cachipuquio— que actualizado o no, sirven para relatos esporádicos o casuales cuando se nombra la gestación de las dos pozas salineras. Podrían haber otros mitos más, contándola con una exaltación desmesurada asociada al sentimiento local, exaltando o inflando informaciones ridículas de escasa consideración académica, pero un relato mítico y legendario para explicar sus orígenes de un pueblo y racionalizar la vida social y cultural en un medio donde —como dijimos— no existe memoria colectiva de ninguno de los acontecimientos acaecidos durante siglos, llama la atención la función de explicar y dar sentido al origen de los primeros Qaqasmarkas por parte de Simeón Oscanoa León.

     Cronistas como Garcilaso, Cristóbal de Molina, Polo de Ondegardo, Antonio de Calancha, Felipe Huamán Poma de Ayala y sacerdotes dedicados a la extirpación de idolatrías como Francisco de Ávila, Rodrigo Hernández Príncipe o Bernardo de Novoa, recopilaron las abundante literatura oral en la que los mitos y leyendas constituyen un capítulo importante. Con esto, no estoy induciendo de que Simeón Oscanoa esté a la altura de estos cronistas, lo que quiero manifestar es que al igual que Naylamp, Catequil, Libiac Cancharco, Vichama, Mama Rayguana, Huiracocha, Pachacamac; Chipian —por estos relatos reales y fantasiosos— salgue como un dios o héroe creador de hombres que dio estatuto de vida racional ordenada y organizada al ayllu de Qaqas.

     En la época inca, hubo un mecanismo andino para conservar la memoria colectiva dentro de la sociedad, era la vecosina, una institución especialmente constituida para ese fin. La vecosina no era una ceremonia sofisticada manejada por especialistas como el de los quipucamayos, era un mecanismo eminentemente social y local, que tenía por finalidad reforzar la memoria colectiva, a través de los yachaj. Consistía en reunir a toda la gente para instruirlos en la historia social, en los valores fundamentales de la sociedad, en las ideas, creencias y ritos, que todos debían conocer y practicar. Ahora bien, propusimos que Qaqas es un ayllu eminentemente antiguo, muy antiguo, que ciertamente estaba políticamente administrada bajo la anuencia del Cusco, ¿en qué momento se perdieron informaciones de las memorias colectivas de los Qaqas que hoy estaríamos cantando en loa nuestro pasado? ¿Hicieron mal sus trabajos los «funcionarios» de la vicosina o simplemente no existió o pasó desapercibida esa institución en Qaqas?     Decimos esto, porque ninguno de los acontecimientos ancestrales se encuentra registrada en la memoria colectiva, salvo, uno que otros que son dominio de leyendas urbanas tejidas de modo fantasioso creado con fines chauvinistas. También tenemos que reconocer que Qaqas estaba dominada por indios mitmas regionales y en su mayor grado posicionadas por el mandato imperial con fines políticos. Por otro lado, estaba la férrea imposición de los extirpadores de idolatrías haciendo de las suyas, cargada la cruz con la mano derecha y con la otra la espada pendiendo la vida en un hilo en contra de la creencia de los aborígenes. Con estas admisiones, poco o nada podía hacer el indio originario de Qaqas para mantener latente su memoria y mensaje colectivo, peor aún; pretender guardar memoria de los acontecimientos a fuerza de repetirlas de generación en generación. Esta anomalía es la que postulamos, que los qaqasmarkas mitmas y originarios se vieron imposibilitados de guardar sus mensajes por la anuencia arriba descrita.

     Cuando los visitadores de extirpación de idolatrías recorrieron pueblos a la caza de sacerdotes andinos e ídolos sagrados del pensamiento religioso prehispánico, a quienes llamaban “hechiceros”, “brujos”, “dogmatizadores”, “ministros abominables del demonio”, no solo preguntaban a los indios procesados sobre sus creencias, sus divinidades, sus ritos y los bienes que poseían, preguntaban también acerca de sus orígenes del pueblo y sus antepasados. Los Qaqas seguramente callaron por temor y no manifestaron que sus antepasados provenían de una laguna y que su pacarina3 era el Parpacocha, por esta razón, en la ya abundante publicación de los documentos de estas visitas persecutorias de las creencias de los naturales andinos, se encuentra mucho material recogido de la memoria colectiva de la época, caso que no sucede con los qaqasmarkas.

     Otro análisis para desembrollar es la similitud o casi similitud entre el mito de Oscanoa y el mito de los Llaguaces. Los Llaguaces fueron una nación que vivió siempre en las punas, es decir, era una nación de cazadores y pastores de camélidos sudamericanos que vivían en las estepas de altura que se abre tanto hacia el lado oriental como al lado occidental de la cordillera de los Andes. La meseta de Junín y la Pampa de Lampas, eran para ellos las planicies más amplias para el pastoreo de camélidos. Los llaguaces eran hijos del dios rayo Libiac. Para la memoria colectiva, Libiac Cancharco aparece en este mundo desde el firmamento, como todos los dioses. “Cayó del cielo a modo de rayo” dicen los informantes de esta mitología, tal igual como el espíritu de Chipián cayó al Parpacocha en forma de rayo. Libiac fue el creador del pueblo de Cajatambo, que hasta el siglo XVII, mantenían muy bien organizados los cultos a sus divinidades, con ceremonias especiales oficiada por los sacerdotes, con música, bailes y tragos, con ayunos, con comidas y amplia participación del pueblo. En este siglo XXI, los moradores de esa región patentizan que fueron creados por Libiac, y se le hace celebraciones y memorias con gran pompa, algarabía y mística.

     Finalmente, debemos engrandecer, satisfacernos y sentirnos ufanos por esa declaración relevante brindada por el “Gran Estelito”. Por esta breve referencia de procedencia humilde, hoy se puede reconocer que fueron Chipián y Mama Parpacocha las que procrearon a los qaqasmarkas, divinidades procedentes de agrestes tierras andinas.

 

NOTA

1 Es el espíritu de la montaña o deidad que mora en ella. Equivale a Wamani de la región de Ayacucho y a Achachila de Puno. Se puede considerar como lo hace Mendizával Losack (1966: 61), que la “divinidad principal del panteón andino, en nuestros días, es el awkillo.

 

2 Piedra grande generalmente alargada, plantada en el suelo, como una especie de monolito, que tiene carácter sagrado. En la región del centro del Perú es más y menos frecuente su presencia en las zonas altas, es decir en las jalcas y punas, y en los niveles superiores de la quechua; y no se observan en las partes bajas. Se les puede encontrar tanto en los corrales de cultivos, pero exclusivamente ganaderos.

 

3 La Pacarina era considerada como centro de creación de los ancestros. Estos centros de creación son muchos y los principales fueron: el lago Titicaca, el Yarocaca, el Chinchaycocha, Choclococha, Querococha, Llanganuco; lo mismo a la laguna Tembladera en Lambayeque y las Huaringas en Piura. También fueron considerados como pacarinas algunos puquios. Así mismo algunos volcanes como el Misti, el Collahuata, el Huandoy, el Yerupajá. Una pacarina particularmente conocida es el Cerro Tamputoco, de donde según el mito, salieron los hermanos Ayar

 

BIBLIOGRAFIA

DUVIOLS, Pierre

1977          “La destrucción de las religiones andinas (Conquista y colonia)”. Universidad Nacional Autónoma de México.

MENDIZABAL LOSACK, Emilio

1966                “El awkillu entre los descendientes de los Chupachos”. Cuadernos de Investigación, 1, Facultad de Letras y Educación, Universidad Nacional Hermilio Valdizan. Huánuco.  


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